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The ‘Big Kiwi’ is ready


“With the thelve pick in the 2013 NBA draft, the Oklahoma City Thunder select….  Steven Adams from Rotorua, New Zeland and University of Pittsburgh”.

Estas palabras del antiguo comisionado de la NBA, David Stern, fueron el inicio de la historia de amor que actualmente viven los Oklahoma City Thunder y su pívot titular, Steven Adams. El  ‘Big Kiwi’ se apuntó al Draft con tan solo 19 años y despertando algunas dudas entre los expertos y diversos scouts.

Se le aconsejó que esperara para así poder desarrollar su juego durante un año más en el baloncesto universitario. Pero Adams es el hijo pequeño de una familia con 18 hermanos, a la que quería ayudar económicamente, por lo que no dudó ni un instante. Se convirtió en el primer neozelandés en ser seleccionado en la primera ronda del draft, y el segundo en hacerlo a través  de este sistema detrás de Sean Marks (Kirk Penney y Aron Baynes no fueron drafteados).
Si bien la noticia de su elección fue vista con buenos ojos entre los aficionados ‘thunder’, el recelo y cierta desconfianza también eran palpables. Sam Presti, General Manager del equipo, ya había drafteado anteriormente proyectos de pívots que luego fueron un fracaso. Véase los casos de Cole Aldrich y Daniel Orton.  Y al neozelandés, a quien se le auguraba un buen futuro en la NBA, se le veía muy verde. Se decía que debían pasar varios años para que pudiera tener alguna repercusión en el juego del equipo. Esto era aceptable para un equipo en reconstrucción, pero no para un contender como Oklahoma.
kiwiMuchos creían que durante su primer año como profesional pasaría más tiempo jugando en la D-League que con el equipo, algo que ya tuvieron que hacer sus compañeros Jeremy Lamb o Perry Jones. Nada más lejos de la realidad. Esa temporada 2013-2014 Adams jugó los 81 partidos de Regular Season más 18 de PlayOffs, con una media 14,8 min y 18,4 min respectivamente. Estas cifras no son nada desdeñables teniendo en cuenta que era su año rookie y que delante de él tenía a Kendrick Perkins.
Perkins, en esa época, era el pívot titular de los Thunder. Brooks le mantenía contra viento  y marea a pesar de su claro bajón tanto en su rendimiento como en el aspecto físico. Eran numerosas las voces que pedían la salida del pívot originario de Texas. Se le veía (y seguramente era) una lacra para el equipo en el aspecto deportivo, pero era fundamental en el tema anímico y, para Adams, fue esencial para su desarrollo. En mi opinión, Adams es lo que es hoy por hoy, gracias a que tenía a Perkins al lado.
Él le ha metido en las venas su carácter competitivo y, por qué no decirlo, sus artimañas. Han sido numerosos los altercados en los que se ha visto involucrado Adams. Como bien indica el entrenador asistente de los Thunder, Mark Bryant, durante un documental sobre el neozelandés, “Steven no reacciona. Son ellos los que reaccionan. La mayoría de las veces Steven empieza”.  Siempre se queda impasible, da igual lo que le hagan. El propio pívot habla del tema y reconoce que “mi entrenador Scotty Brooks me gritó desde un principio que no debía reaccionar porque podía perjudicar a mi equipo. Así que duele, pero no quiero perjudicar a mi equipo”.

En la temporada 2014-2015, Adams fue titular en 67 de los 70 partidos que jugó. Su status dentro del equipo cambió, incluso cuando Enes Kanter llegó al equipo tras el traspaso múltiple en el que estuvieron involucrados, entre otros, Reggie Jackson y Kendrick Perkins. Pero no sólo sus minutos aumentaron (de 14,8 a 25,3), sino también su números. Pasó de 3,3 puntos a 7,7, de 4,1 rebotes a 7,5 (2,8 de ellos ofensivos) y de 50,3% en FG a 54,4%. Aunque en lo personal la temporada fue buena, desgraciadamente para OKC no. Una plaga de lesiones asoló al equipo y le impidió clasificarse para PlayOffs.
En los despachos de Oklahoma se tomaron medidas necesarias tras el fracaso. Brooks fue despedido y se contrató a Billy Donovan, entrenador de la Universidad de Florida. El 2 veces campeón de la NCAA con la Gators, siguió contando con el neozelandés como titular y este le ha devuelto el favor con creces. Si bien se le presuponía valor defensivo, la importancia de Adams en el aspecto ofensivo de los Thunder ha ido aumentando cuanto más partidos jugaba. Sumando casi los mismos minutos que la temporada anterior (25,2) ha anotado más puntos (8) y sus porcentajes de acierto son mucho mayor (61,3%). Sus compañeros le buscaban más debajo del aro y sus alley-oops con Russell Westbrook tras P&R, se están convirtiendo en un clásico de los partidos de los Thunder.

Ha sido en estos PlayOffs donde el ‘Big Kiwi’ ha terminado de confirmarse como una gran herramienta en las manos de Donovan. Está promediando un doble-doble (10,7 puntos y 10,1 rebotes con un 66,2% en FG) y junto con Enes Kanter, y con permiso de Kevin Durant y Russell Westbrook, ha sido una de las piezas claves de la victoria de OKC contra los Spurs.

Es un jugador atlético y con físico, capaz de defender a hombres altos y no sentirse incómodo con los pequeños. Cada vez aporta más en ataque, tanto anotando, como cargando el rebote, como realizando bloqueos agresivos para sus dos estrellas. Su progresión es mayor con cada minuto que pasa en pista, tiene una gran personalidad y su mentalidad parece de hierro. Aún tiene un año más de contrato más otro si le extiende la Qualifying offer. Y solo tiene 22 años.
Steven Adams puede convertirse en el líder de OKC en ambos tableros. Ha dejado de ser  un proyecto de jugador, una apuesta. The Big Kiwi is ready.




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